“I miss you”

Echar de menos a la familia, a mamá, a papá… es un hecho muy común en los campamentos de verano, la gran mayoría de niños pasan por este sentimiento y aún más, si se trata de la primera vez que se realiza una estancia larga fuera de casa.

¿Cómo debemos afrontar estas situaciones de añoranza?

Con el objetivo de motivar a los niños a ser autosuficientes e independientes, los campamentos de verano son expertos en ayudarles a superar estos momentos de tristeza. Hay algunos factores que ayudan a evitar que se produzca la añoranza y otros que funcionan como buen remedio una vez el niño ya la siente.

En primer lugar, lo mejor para evitar una situación de añoranza es preparar el terreno desde casa. Los padres deberían tener una charla con sus hijos durante la preparación del campamento:

  1. Decirles que si se les echa de menos es normal, porque significa que quiere a los de casa.
  2. Empatizar con sus miedos pero sin impregnarse de ellos.
  3. Expresar confianza y admiración por sus ganas y coraje de ir al campamento, demuestra que se está haciendo mayor.
  4. Hacerle saber que allí conocerá amigos que le aconsejarán y ayudarán cuando sea necesario, al igual que los monitores.
  5. Y, sobretodo, decirles que vayan a pasarlo bien, a disfrutar. Deben notar ánimo en los padres, no ansiedad y preocupación.

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Una vez en el niño ya se encuentra en los campamentos, es bueno realizar una buena orientación y presentación de todo el campamento y todos los alumnos para crear un ambiente familiar y confortable. Pero el hecho que más ayuda a lidiar con la añoranza es un contacto justo con los padres. Si mantienen contacto durante el campamento, éste debe ser lo menos frecuente posible. En caso de hablar por teléfono con ellos, es muy importante evitar decir a los niños que se les echa mucho de menos o ponerse muy sentimentales, de ser así, se potenciarán sus ganas de volver a casa con la familia.

El sentimiento de añoranza aparece en el niño acompañado de la desmotivación y las ganas de estar apartado del resto. Por este motivo, algunos de los mejores remedios son:

  • Distracciones. Mantener al niño ocupado hace que se concentre en la actividad que realiza y se distraiga de sus pensamientos.
  • Ayuda de sus compañeros. Los consejos de sus compañeros siempre le serán de ayuda y sobretodo si se trata de alumnos veteranos que hayan pasado por la misma situación en su primer año.  Ellos sintieron lo mismo y saben como hablarles y ayudarles a superarlo.

Aún así, es curioso que la gran mayoría de niños con añoranza suelen estar tristes en algunos momentos pero luego son los que disfrutan más en las actividades. No hay que olvidar que, en realidad, son los niños los que están más dispuestos y capacitados para adaptarse a las nuevas  situaciones, más de lo que imaginamos, incluso más que los adultos.

Y lo mejor de todo, lo más importante, es que los niños que han sentido añoranza se sienten muy orgullosos de superarla, sobretodo si lo han pasado mal la primera semana o primeros días. La recuperación les hace sentir más independientes y mejor con ellos mismos, es entonces, cuando vuelven a casa muy contentos y con una gran experiencia más a sus espaldas.