Para que los más pequeños aprendan y se formen adecuadamente, uno de los factores más importantes que hay que tener en cuenta y que hay que cuidar es su crecimiento personal.

Una manera de que su evolución sea notable es la inmersión total de los niños y jóvenes en un campamento de verano junto a otros chicos y chicas de su edad. Se trata de un lugar donde no solo pueden aprender un idioma, sino que también reúne las características idóneas para relacionarse, fortalecer su personalidad y desarrollarse como personas.

En un espacio de estas características, son varios los factores que ayudan a su crecimiento personal:

EL TRABAJO EN EQUIPO

El trabajo en equipo es fundamental para un mayor aprendizaje de los más pequeños. Refuerza su concentración, responsabilidad y atención a la hora de realizar una tarea. También fomenta la educación en valores, es decir, hace que aumente su autoestima y la empatía respecto a los demás, que desarrollen sus emociones y aprendan a gestionarlas.

Sobre todo, el trabajo en equipo aumenta sus habilidades sociales, el compañerismo y su red social. Les permite conocer a personas que pueden llegar a convertirse en muy importantes y esenciales para el resto de su vida.

Además, estar rodeado de un grupo de chicos y chicas ayuda a que disfruten al máximo del aprendizaje y carguen su mochila de buenas experiencias y energía positiva.

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 EL ESFUERZO

Otra de las claves es enseñarles que con esfuerzo y dedicación pueden conseguir lo que se propongan. En un campamento de verano, aunque tienen que divertirse, también deben esforzarse y trabajar para aprender el idioma y así conseguir los objetivos del curso.

Además, incrementando sus responsabilidades haciéndolos partícipes de todas las actividades del día a día potencia sus cualidades positivas. La posterior recompensa por su esfuerzo y talento los hace sentir protagonistas y es de gran ayuda para su desarrollo personal.

 

LA INDEPENDENCIA

Cuando los más pequeños se encuentran unos días fuera de casa deben ganar autonomía e ingeniárselas para realizar todo tipo de tareas por su propia cuenta. Es por eso que acudir a un campamento aumenta la independencia de niños y jóvenes, reforzando la construcción de su personalidad. Les obliga a salir de su zona de confort, enfrentarse a problemas a los que no se han encarado nunca y aprender a solucionarlos.

 

LA AÑORANZA

Aunque parezca contradictorio, la gestión de la añoranza por parte de los padres antes y durante el transcurso de un campamento es crucial para el desarrollo mental de los niños.

Los mayores deben decirles que si echan de menos a la familia es normal, porque significa que la quiere. También deben expresar admiración por su valentía y ganas de ir a un campamento. De esta manera, se refuerza su confianza y autonomía, dándoles coraje para enfrentarse a nuevas experiencias.

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Así pues, son muchos los factores y situaciones de un campamento de verano que pueden influir positivamente en el desarrollo personal de los más pequeños. La clave para que estos aprendan es enseñar sin olvidar que estamos en verano, época donde niños y jóvenes pueden adquirir nuevos conocimientos, pero sin dejar de pasarlo bien, jugar y disfrutar con sus compañeros.